La enseñanza programada se puede
definir como el establecimiento de niveles o estándares de conocimiento que
debe alcanzar un estudiante tanto en un año escolar como en un periodo o etapa
educativa. Se pretende que el docente sea el medidor del cumplimiento
satisfactorio de los distintos niveles
de apropiación del contenido mediante el uso de calificaciones que
valoran numéricamente lo aprendido. Esta enseñanza se encarga de seleccionar a
los estudiantes más aptos o que cumplen a cabalidad la relación tiempo-contenido, es
decir retienen la información impartida y la reproducen dependiendo de la
actividad que se realice en clase. Los parámetros que separan a los estudiantes
por categorías (sobresaliente – insuficiente) son establecidos primero por la tradición
histórica de la concepción del aprendizaje (tradicionalista); segundo por el
sistema educativo de cada país (burocracia educativa); y en tercer lugar, por
cada institución educativa (directivos).
Lo expresado refleja la concepción
errada sobre los conceptos de aprendizaje y conocimiento, pretende medir el conocimiento
al segmentarlo por niveles, módulos y temas que el estudiante ha “aprendido”,
en realidad memorizado, al practicar evaluaciones estandarizadas que penalizan
el error. Cabe destacar que esta enseñanza pretende que los estudiantes se
apropien del contenido, lo asimilen y transformen en conocimiento de una forma
pasiva, es decir el estudio meramente teórico y desecha lo práctico (la acción
en actividades académicas) porque no relaciona la actividad con el aprendizaje.
Ejemplo: aprender sobre la naturaleza dentro del aula de clase.
Dentro de las prácticas pre
profesionales se observaron situaciones que describen perfectamente este tipo
de enseñanza: Una clase de matemáticas con el tema Regla de tres simple, se trabajó
con la exposición por parte de la docente, la revisión del texto escolar donde
se encontraba el contenido a tratar (partes, reglas, procedimiento), se
realizaron diferentes ejercicios donde se repetía el proceso mecánicamente (sin
cambiar los términos) se plantearon ejercicios para desarrollarlos de forma
individual, y se envió como tarea para la casa 10 ejercicios del libro de
trabajo escolar. Al siguiente día los estudiantes que “aprendieron” sobre el
tema entregaron la tarea y recibieron su calificación. Al realizar la anticipación
de la clase se propusieron 5 ejercicios para recordar el procedimiento de la
regla de tres simple, los tres primeros ejercicios fueron
resueltos fácilmente, pero eventualmente surgió la oportunidad de cambiar el término a encontrar (variante) en este sentido los estudiantes que entregaron el deber no pudieron resolver los ejercicios. Se demuestra que efectivamente no se desarrolló el conocimiento, porque no se otorgó un grado de significancia y valor práctico del tema. Lo que se calificó fue simplemente la repetición de un proceso matemático, en el que intervienen datos numéricos simples y sin representatividad.
resueltos fácilmente, pero eventualmente surgió la oportunidad de cambiar el término a encontrar (variante) en este sentido los estudiantes que entregaron el deber no pudieron resolver los ejercicios. Se demuestra que efectivamente no se desarrolló el conocimiento, porque no se otorgó un grado de significancia y valor práctico del tema. Lo que se calificó fue simplemente la repetición de un proceso matemático, en el que intervienen datos numéricos simples y sin representatividad.
La relación de la publicación del
diario Infolibre sobre el proceso de evaluación que llevo a cabo en España y la
enseñanza programada, es el instrumento para segregar y diferenciar a los
estudiantes. Es un examen que pretende calificar el conocimiento, con preguntas
de selección múltiple, y no permite otra forma de expresión que evidencie de la
adquisición del mismo. El problema radica en que los diferentes sistemas
educativos pretenden por un lado, que los estudiantes desarrollen competencias,
habilidades, aptitudes, valores etc. pero no utilizan medios de evaluación flexible
adecuados a cada estudiante; y por el otro, valora de forma absoluta la asignación
numérica que se otorga a un niño, dotándole de estímulos (ingresos a colegios, ayudas
económicas o becas) pretendiendo que
esta nota refleja de forma cabal su inteligencia. 

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